CEIP La Aduana

Cuentos por la Igualdad 201

Domingo 13 de marzo de 2011 por Maricarmen Gallardo

Tras haber realizado el taller "El Bosque de la Igualdad" con Mijita, la seño siguió leyéndonos los "Cuentos por la Igualdad" que ocurren en el bosque. Nos han gustado tanto, que nos pareció genial la propuesta de la seño para que escribiésemos nosotros nuestros propios cuentos por la igualdad. Así lo hemos hecho y aquí os mostramos lo que hemos escrito.

Además de escribir los cuentos, asistimos a la representación del Bosque de la Igualdad como clausura de las actividades. Allí, la maga Flora nos presentó a otros muchos personajes del bosque. Conocimos por fin a la Gran Maga Kapura, que le cedió su varita a Flora porque ya está muy mayor y cree que Flora ha aprendido lo suficiente para ser una la Gran Maga del Bosque.

Nos lo pasamos estupendamente cantando y bailando con ellas, en su gran fiesta.

Por último, hemos participado en el taller Todos somos iguales en el que nos han contado el cuento Rosa Caramelo y hemos reflexionado sobre la igualdad en las tareas de la casa, en las que todos debemos colaborar, y en distintas profesiones. También hemos aprendido una canción que hemos cantado y bailado en clase. Ha sido muy divertido.

Nuestros cuentos por la igualdad

El coco y el plátano

Érase una vez una ciudad que tenía una montaña y un árbol. En la montaña solo vivían niños y en el árbol, niñas. Las niñas no se acercaban a la montaña ni los niños al árbol y no jugaban.

Un día los niños compraron un coco. Por la noche hicieron una catapulta y lanzaron el coco entero por la ventana. Le dio a una niña y las niñas se enfadaron. Así que, cuando los niños no estaban, pusieron una piel de plátano delante de la cama y cuando los niños llegaron se escurrieron todos.

Entonces llegó un hombre que les dijo que si jugaban todos, todo sería mejor.

Al final, todos fueron amigos.

Y colorín, raspicete, este cuento de peleas se ha acabado.

Pablo Dueñas

El niño malo

Había una vez un niño que se llamaba Leo. Tenía siete años y se portaba mal. Leo era rubio, con ojos azules y le gustaba ver vídeos de Mario.

Un día, Leo, el niño malo, no ayudó a papá a poner la mesa para desayunar.

Entonces, sus papás le dejaron sin desayunar porque no ayudó.

Al final, Leo comprendió que en casa tenía que ayudar todos los días. Desde entonces ayudó a poner la mesa y sus papás se pusieron muy contentos.

Y colorín, colorado,

este cuento se ha acabado.

¿Te ha gustado?

Rafa Ruiz

Rapuncel y la montaña

Había una vez una niña llamada Rapuncel que quería escalar la montaña más alta del mundo.

Un día le dijo una mujer que eso solo lo podían hacer los hombres, pero ella no la creyó.

Entonces decidió escalar la montaña y lo consiguió.

Al final se dio cuenta de que todos eran iguales y tenían los mismos derechos.

Y colorín, colorado,

este cuento ha terminado.

Anabel Cortés

Los amigos de Kiko

Érase una vez un oso que se llamaba Kiko y tenía tres amigos. Uno se llamaba Manuel, otro Jesús y una niña que se llamaba Eva. A todos ellos les gustaban las manzanas.

Un día fueron al bosque a comer manzanas y después sacaron sus juguetes. Manuel y Jesús sacaron una pelota y Eva unas muñecas y se puso a jugar con ellas, sola. Pero entonces, Kiko dijo:

- ¿Qué haces jugando sola a las muñecas?

Eva le contestó:

- Es que Manuel y Jesús no me dejan jugar con ellos a la pelota.

Kiko fue a hablar con los niños para decirles que todos podían jugar juntos porque eran todos iguales.

Al final, todos jugaron juntos a la pelota y a las muñecas y se lo pasaron muy bien.

Y colorín, colorete,

por la ventana sale un cohete.

Olivia Repiso

La niña que quería ser astronauta

Érase una vez una niña llamada Clementine que quería ser astronauta. Pero su mamá no la dejaba serlo porque decía que era un trabajo solo de chicos.

Un día, se estaba entrenando en su casa para ser astronauta cuando apareció un cohete en su jardín. ¡Plaf! ¡Plaf! Aterrizó en el jardín y apareció un astronauta que…

¡Sorpresa! ¡Era su padre!

Al final, Clementine consiguió ser astronauta y vivieron todos felices para siempre.

Y colorín, colorete,

por la ventana salió el cohete.

Daniela Jiménez

La princesa enamorada

Había una vez una princesa que salía a cabalgar todas las mañanas con su yegua Jasmine y su perro Solman.

Un día vio a lo lejos a un hermoso príncipe. ¡No podía dejar de mirarlo! Pero su perro Solman no dejaba de ladrar.

Entonces pensó: “Me acercaré sin Solman al príncipe y le diré cuánto le quiero.”

Al final, la princesa fue valiente y el príncipe se enamoró de ella profundamente.

Y colorín, colorado,

este cuento se ha acabado.

Esther de Hoces

El unicornio valiente

Érase una vez, un unicornio llamado Carlitos. Tenía alas y un cuerno muy bonito. Vivía en el bosque de los Villares y era amigo de todos sus habitantes. Su mejor amigo era el oso Juanito. Pero Juanito tenía miedo de que lo atraparan y por eso no se dejaba ver.

Un día, apareció un señor malvado que atrapó a Juanito, lo encerró en una jaula y lo metió en el zoo. Carlitos no sabía cómo ayudarle aunque sabía que solo no podía hacerlo. Pero superó su miedo y fue a hablar con gente buena.

Al final, todos le ayudaron y pusieron en libertad a Juanito. Lo primero que le dijo a su amigo fue:

- Gracias, Carlitos, eres muy valiente.

Y colorín, colorado,

esta mariposa ya ha volado.

Paulina Peralta

La niña que era príncipe

Había una vez una niña que era muy guapa y una bruja malvada.

Un día, la bruja preparó una poción mágica porque tenía envidia de la niña.

Entonces la bruja se encontró con la niña y la engañó para que tomase la poción.

Al final, se convirtió en un príncipe rana y nadie pudo deshacer el hechizo.

Laura Vaquero

Fufi llega a un cole nuevo

Érase una vez un perrito llamado Fufi que no tenía amigos en su cole.

Un día se cayó, pero no pasó nada ni nadie se acercó para ayudarle.

Entonces apareció Super Duna y les dijo a los demás que no se habían portado bien.

Al final, todos le ayudaron siempre.

Y colorín, colorado,

la estrella se fue al cielo.

Darío Roses

El niño que no compartía con otros niños

Había una vez un niño que no compartía nada con otros niños.

Un día, este niño fue al parque. Allí había un niño japonés que quería jugar con él, pero el niño dijo que no.

Entonces ocurrió que como no jugaba con los demás, todos los niños dejaron de jugar con él y se encontró solo.

Al final, dijo el niño: Blanco, negro o amarillo da igual, si es de otro país da igual. Y desde aquel día, este niño jugó con todos los demás niños y nunca estuvo solo.

Y colorín, colorado,

este cuento de niños ha terminado.

Alfonso Xu

La niña que no prestaba

Érase una vez una niña cuyo padre trabajaba en una fábrica de cohetes. Quería que su hija viajara a la luna porque no la había visto.

Un día, la niña dijo que quería ir al colegio y el papá le dijo:

- Vale, así aprenderás mucho.

Y fue al colegio, que era enorme. Allí encontró a otra niña que le preguntó en qué trabajaba su padre. Ella contestó que en una fábrica de cohetes. La niña le preguntó:

- Cuando tu padre termine, ¿me puedes dar uno para jugar?

Primero la niña le dijo que no, pero al final le dijo que sí y se hicieron amigas. Por fin, el padre terminó el cohete y la niña pudo ir a la luna.

Y colorín, colorete,

por la ventana salió el cohete.

Alba Torres


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